AUTORA: EVA RODRÍGUEZ
Enseñanza de la matemática en el Nivel Inicial
El
conocimiento matemático es una herramienta básica para la comprensión y manejo
de la realidad en que vivimos.
Su aprendizaje, además de durar toda la vida,
debe comenzar lo antes posible para que el niño se familiarice con su lenguaje,
su manera de razonar y de deducir.
Desde la clase debemos ir evolucionando a
través de distintos medios, buscar planteos de preguntas, otros enfoques
imaginativos y permitir el desarrollo de ideas.
Es necesario, por lo tanto, que apliquemos la
matemática a la vida cotidiana, así el aprenderla se hace más dinámico,
interesante, comprensible, y lo más importante, útil.
En la etapa de la Ed. Inicial, el conocimiento
se construye de manera global, y ésta disciplina no es una excepción. Cualquier
situación puede aprovecharse para el desarrollo de los conceptos matemáticos.
1. Construcción de los conceptos matemáticos
La clasificación
lleva al concepto de cardinalidad.
La seriación
lleva al concepto de orden.
La correspondencia
lleva al concepto de número.
Las propuestas en matemática deben tener como
objetivo inicial a los niños en la matemática sistematizada, sin olvidar las
características de la etapa evolutiva propia del nivel inicial; según Piaget,
el periodo simbólico.
Para trabajar en matemática resolviendo
distintas situaciones y abriendo nuevos interrogantes, debemos partir siempre
de los conocimientos previos de los niños y de aquellos contenidos matemáticos
que nacen de la vida cotidiana. Si nuestra propuesta frente a los chicos es
realizar agrupaciones y marcar sus elementos agrupados, esta tarea no
necesitará demostración previa porque el concepto de grupo, conjunto y el de
elemento, son conceptos primitivos que ellos traerán consigo.
Piaget dice: “el aprendizaje es un proceso de adquisición de operaciones”
Esto significa que los alumnos deberán
convertirse en los protagonistas de un camino que iremos marcando con nuestras
propuestas. Cuando trabajamos ordinalidad
y cardinalidad ejemplificamos lo dicho anteriormente; son el resultado de
establecer relaciones entre elementos de un conjunto, con materias concreto,
con conjuntos de objetos didácticos y finalmente conjuntos representados
gráficamente.
2. ¿Problemas para construir el conocimiento matemático?
Para progresar en los aprendizajes numéricos
los niños tienen que enfrentar situaciones que comprometan cantidades sin
necesidad de iniciar el proceso exclusivamente con actividades
"prenuméricas". La función de estas actividades en la construcción
del número, está lejos de ser evidente, en la medida que la actividad de los
niños queda muy acoplada al contexto en que se ejerce y que las capacidades de
transferencia son muy reducidas.
Estas actividades pueden ser interesantes para
el trabajo sobre el pensamiento lógico de los chicos, pero no deben ser
pensadas como prerrequisito o sustituto de los problemas numéricos. Es
necesario que los niños estén en contacto con los números, con situaciones en
dónde se jueguen cantidades.
Brousseau le da gran importancia a la situación.
Plantea que "...es preciso diseñar
situaciones didácticas que hagan funcionar el saber, a partir de los saberes
definidos culturalmente en los programas escolares”.
3. El componente heurístico en la enseñanza de la
matemática
Es necesario comprender que un problema o
juego matemático, es una situación que implica un objetivo a conseguir, sólo es
aceptada como problema por alguien; sin esta aceptación, el problema no existe.
Debe representar un reto, y ser interesante en sí mismo. La resolución del
mismo es un proceso de acontecimientos: aceptar un desafío, formular las
preguntas adecuadas, clarificar el objetivo, definir y llevar a cabo el plan de
acción y finalmente evaluar la solución. Esta lleva consigo el uso de la
heurística (arte del descubrimiento).
La enseñanza por resolución de problemas pone
el énfasis en los procesos de pensamiento, en los procesos de aprendizaje y
toma los contenidos matemáticos como campo de operaciones privilegiado para la
tarea de hacerse con formas de pensamiento eficaces.
Las
ventajas del componente heurístico en la enseñanza de la matemática, se resumen
en:
- Autonomía
para resolver sus propios problemas.
- Los procesos
de adaptación a los cambios de la ciencia y de la cultura no se hacen
obsoletos, fuera de uso.
- El trabajo
puede ser atrayente, divertido, satisfactorio y creativo.
- No se limita sólo al mundo de las matemáticas.
4. Importancia del juego en la educación matemática
Al introducirse en la práctica de un juego, se
adquiere cierta familiarización con sus reglas, relacionando unas piezas con
otras, del mismo modo, el novato en matemáticas compara y hace interactuar los
primeros elementos de la teoría unos con otros. Estos son los ejercicios
elementales de un juego o de una teoría matemática.
El gran beneficio de este acercamiento lúdico
consiste, en su potencia para transmitir al estudiante la forma correcta de
colocarse en su enfrentamiento con problemas matemáticos.
El trabajo con bandas numéricas, con el
calendario, con la numeración de las casas, con juegos de compra-venta, las
canciones de conteo, los álbumes de figuritas, las cartas, los tableros de
juegos de pista , son excelentes oportunidades para poner en juego los números,
provistos de sentido.
5. Papel del error
El error forma parte del aprendizaje, ya que
indica el grado de acercamiento al conocimiento. Hay que procurar que las
consecuencias de un error, producido por un niño, sean las que se lo revelen;
tiene que ver que el resultado es incorrecto, entonces, así comprenderá
claramente que sus procedimientos no eran buenos.
Bien se sabe, que en la búsqueda de soluciones
a problemas, hay múltiples procedimientos. Podemos encontrar desde
procedimientos de conteo con dibujos, marcas, dedos, hasta procedimientos de
cálculo mental. Los intercambios, la imitación de lo que hacen sus colegas, son
factores de progreso para los chicos. El pensamiento de cada uno, se construye
en confrontación con los demás, de ahí la necesidad de favorecer el intercambio
constante.
No sólo se trata de jugar, sino de reflexionar
luego del juego, contar lo que pasó. Es el momento para que cada uno cuente
cómo "se las arregló" para enfrentar la situación.
Brousseau
distingue 4 situaciones didácticas:
- de acción
(interacción entre los alumnos y el medio físico)
- de
formulación (comunicación de informaciones entre alumnos)
- de
validación (convencer de la validez de las afirmaciones)
- de
institucionalización (establecer convenciones sociales)
Afirma que en la formulación, se produce una
comunicación de informaciones entre alumnos, ya que surge la necesidad de
comunicar algo, es decir, estrategias de resolución.
Usos del número
En nuestra sociedad, usamos los números con
múltiples propósitos y a diario, pero si tenemos que definirlo, nos quedamos
sin palabras. De todas formas, esto no nos impide usarlo, y lo hacemos en
distintos y varios contextos:
- Para conocer
la cantidad de elementos de un conjunto; aquí hacemos referencia a su
aspecto cardinal.
- Para
diferenciar el lugar que ocupa un objeto dentro de una serie; éste es su
aspecto ordinal.
- Para
diferenciar un objeto de otro, como un número de teléfono; aquí lo usamos
como código.
- Para
expresar una magnitud, ya sea peso, capacidad, tiempo, longitud, etc.
- Para operar,
combinando los números para dar lugar a nuevos números.
Los niños y los números
Las situaciones en que los niños hacen uso de
los números son múltiples; “tengo 4 años”, “dame 3 monedas”, etc. O sea que
ellos hacen uso de los mismos en su vida cotidiana, porque forman parte de una
sociedad en donde los números están presentes en la mayoría de las acciones que
realizamos todos los días. Pero cabe destacar, por supuesto, que logran
descifrar la información que los números nos brindan en forma progresiva; es
cuando comprenden que, por ejemplo, nos es lo mismo el número 5 en la cantidad
de velas de una torta de cumpleaños, que el piso número cinco en un edificio.
Los chicos, al ingresar en el nivel Inicial,
llegan con ciertos conocimientos numéricos. La función de la escuela es
entonces, organizar, complejizar, y sistematizar los saberes que los niños
traen con ellos a fin de garantizar la construcción de nuevos aprendizajes.
Para esto, como fue citado antes, debemos
partir de los conocimientos previos, qué saben, cómo lo usan, etc. El proyecto
es apoyarse sobre las competencias iniciales de los chicos y tomar en cuenta
los obstáculos potenciales que podamos ver.
También favorecer las situaciones que “dan
significado” a los números, donde el niño pueda usarlos como recursos para
resolver problemas.
Para que los chicos puedan hacer uso del
número como recurso, como instrumento, es necesario que la maestra plantee
situaciones – problema, en distintos contextos, que permitan ver las distintas
funciones del número:
- El número
como memoria de la cantidad. (Relacionada con el aspecto cardinal).
- El número
como memoria de la posición. (Aspecto ordinal).
- El número
para anticipar resultados, para calcular. (Aspecto de operar).
Como memoria de la cantidad, el número hace
referencia a la posibilidad que nos da de evocar una cantidad sin que ésta esté
presente. Si la maestra pide al niño que traiga desde la cocina en un solo
viaje los vasos necesarios para los compañeros de su mesa, él deberá contar a
los pequeños, recordar la cantidad, ir hasta la cocina, evocar la cantidad y
tomar los vasos necesarios. Ésta es la principal función de la que el niño se
apropia.
Ésta es la función que permite recordar el
lugar ocupado por un objeto en una lista ordenada, sin tener que memorizarla.
Si colocamos en una mesa una pila de libros de distintos colores, les pedimos
que elijan uno. Fabián dice “yo quiero leer el tercero” y María “yo me llevo el
primero”.
Aquí vemos la posibilidad que nos dan los
números de anticipar resultados en situaciones no visibles, no presentes, pero
que de las mismas tenemos información. La maestra dice: “Tenemos 4 cajas de
colores en el armario. Yo traje 2 de mi casa. ¿Ahora cuántas cajas tenemos?”
Registro de Cantidades
Al plantear situaciones problémicas que
permitan trabajar los contenidos mencionados, surge a veces la necesidad de
guardar memoria de las cantidades utilizadas, de registrarlas.
Ejemplo: La maestra propone a los chicos
realizar un juego de enceste de pelotas. Les plantea, además, la siguiente
consigna: “Cada uno tiene que anotar en su hoja las pelotas que encestó”.
Las modalidades en que los niños cumplieron
con la misma fueron diferentes; algunos lo hicieron dibujando las pelotas que
lograron encestar; otros mediante palitos, y el resto mediante números. Los dos
últimos denotan que han logrado un nivel de abstracción mayor que quienes
dibujaron las pelotas
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