LA
ENSEÑANZA DE LA
LECTO-ESCRITURA
Saber leer es saber
andar. Saber escribir es saber
ascender. José Martí (Cuba)
Compilación
bibliográfica hecha por; Dra. Eva Rodríguez (Directora académica CEP “Bertolt
Brecht”)
“Yo no conozco ningún método que sea capaz de impedir
a un niño
aprender a leer” George Duhamel (Francia) La enseñanza de la lectura y la escritura ha sido un tema ampliamente
debatido en el campo de la
Pedagogía , por su complejidad y sus múltiples facetas, y ha
presentado enfoques y soluciones diversas, siendo objeto de atención de
lingüistas, filósofos, psicólogos y, en particular, de los pedagogos, por lo
que se considera un campo de estudio interdisciplinario.
El término leer proviene del latín “legere”. Los actos de leer y escribir requieren el
desarrollo de una serie de capacidades mentales y de habilidades sensoriales y
motrices, cuya adquisición puede ofrecer obstáculos difíciles de vencer.
Al leer se perciben visualmente los signos impresos o
escritos, se comprenden, y estas percepciones se transforman en acciones
verbales en las que intervienen órganos como los del habla. En el caso de la lectura silenciosa no se
producen movimientos vocales sino que se condicionan en conductas de lenguaje
interior.
Cuando se lee, los ojos recorren la línea impresa (o
escrita) de izquierda a derecha haciendo pausas y movimientos de vuelta o
retroceso.
Se llama fijación a cada movimiento del proceso de la
lectura, en el cual el lector puede percibir desde una palabra hasta una
oración.
El estímulo producido por los símbolos en cada
fijación es llevado al cerebro, de ahí que para leer se requiera un
funcionamiento normal del sistema nervioso superior y además, de los órganos de
la vista, del oído y del habla.
Este proceso es mucho más complicado
para quien se inicia en ese aprendizaje; para el niño pequeño implica un duro
entrenamiento, pues aunque todos esos órganos han sido ejercitados antes de ir
a la escuela, no han sido entrenados para funcionar coordinadamente, por ello
se necesita desarrollarles capacidades de discriminación visual y auditiva que
les permita integrar esos elementos en un todo, o sea, la coordinación del
sistema motor del oído para que el analizador visual y el auditivo discriminen
las particularidades de cada signo y las envíen en forma de imágenes auditivas
y visuales a la zona de la corteza cerebral que interviene en el lenguaje y se
produzca la asociación entre signo gráfico y elemento fónico.
Es importante que al escolar se le desarrollen
capacidades de memorización visual y auditiva, mantenimiento de la atención,
resistencia a la fatiga y, por supuesto, para que este proceso se logre
cabalmente es necesario además, que cada palabra leída se asocie a un
significado.
Podría definirse el acto de leer como una habilidad
lingüística que permite recibir un mensaje emitido por una fuente (el
escritor), comprenderlo y reaccionar ante él, por lo que también es importante
que haya alcanzado la madurez requerida para este aprendizaje, que, en general,
suele lograrse entre los cinco y los seis años.
Con la escritura sucede otro tanto: a todo lo anterior
se suman las coordinaciones que es necesario establecer para los movimientos de
las manos y la capacidad mental para copiar figuras con direcciones
determinadas en los trazos. Ello exige
cierto desarrollo fisiológico general, muscular y óseo y mayor resistencia a la
fatiga, por cuanto los ejercicios gráficos exigen determinada inmovilidad del
cuerpo en el niño.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, los estudiosos
del tema plantean que el período de aprendizaje de la lectura y la escritura
debe abarcar las siguientes etapas o fases:
- Fase prelectora, preparatoria o de aprestamiento
(preescolar y primera etapa de primer grado) para la realización de actividades
diversas que creen en el niño la base necesaria para el desarrollo de las
habilidades requeridas al iniciarse en la lectura y la escritura: lúdicas,
sensoriales, motrices, juegos educativos, educación física, canto, modelado,
recorte, dibujo, desarrollo del pensamiento y del lenguaje y de la atención
visual y auditiva mediante ejercicios de observación, de conversación,
narración de cuentos y vivencias, interpretación de historietas, distinción de
formas geométricas, agrupación de objetos por su color, forma, tamaño, trazado
de líneas, movimientos y ejercicios rítmicos para la coordinación motriz,
actividades para la orientación temporal
y espacial y para percibir semejanzas y diferencias; además se inician
en el mundo del trabajo, el orden, la limpieza.
Este aprestamiento se concibe como un trabajo de
diagnóstico y preparación para el aprendizaje sistemático.
- Fase inicial o de adquisición (primer grado) Mediante
ejercicios orales y escritos el niño se inicia en el reconocimiento fonético y
gráfico de la lengua y en la adquisición de la lectura y la escritura. Estos ejercicios están en correspondencia con
el método que se aplique.
- Fase de entrenamiento, ejercitación y
consolidación (final de primer grado y segundo grado) Es un período de entrenamiento sistemático de
todas las habilidades, con exigencias cada vez mayores. Posteriormente se lleva a cabo la etapa de
desarrollo progresivo, afianzando y perfeccionamiento de las habilidades
lectoras. Se incrementa la destreza de
la lectura mediante textos más complejos
y extensos y una mayor variedad de actividades.
Se intensifican los procesos de análisis de los textos y la aplicación
de técnicas de comprensión. La
ilustración en el texto es menos determinante.
El texto integra un conjunto de unidades de significación y se trabaja
más con las ideas del párrafo.
En
los grados terminales se enfatiza en el perfeccionamiento de estas habilidades;
algunos autores le llaman etapa de instrumentación pues aumenta la
independencia del alumno para la selección del material de lectura, la emisión
de juicios de valor, el perfeccionamiento de una serie de hábitos y habilidades
para una lectura eficiente, el alumno utilizará las destrezas de la lectura
como instrumento básico para apoyar sus aprendizajes significativos; se hace
énfasis en la lectura silenciosa sin abandonar la lectura oral. En esta fase el texto escrito predomina sobre
la ilustración, incluso esta puede omitirse;
aumenta la complejidad y extensión del texto, lo que exige mayor grado
de abstracción para establecer relaciones.
La escuela cubana adopta esta periodización, pero el
maestro ha de estar consciente de que enseñar a leer no se limita a la
adquisición de la técnica: leer es entender, reaccionar inteligentemente ante
el contenido leído, por lo que debe rechazarse el criterio tradicional que
divide este aprendizaje inicial en lectura mecánica y lectura comprensiva.
El que enseña debe estimular en el niño el deseo de
aprender, y por ello debe dar muestra de gran paciencia, destacar los logros,
evitar comparaciones, incentivar su participación en la lectura; todo ello
contribuye a equilibrar el sistema nervioso y evitar perturbaciones en la
lectura (dislexias), de la escritura (disgrafías) y los trastornos del habla.
Un niño feliz, confiado, con una buena autoestima, con
conductas adecuadas a su edad y con sus funciones básicas y psicolingüísticas
desarrolladas a su nivel está en condiciones propicias para iniciarse en el
proceso de la lectura y la escritura.
Existe una gran variedad de métodos y procedimientos
para la enseñanza de la lecto-escritura: cualquiera puede ser excelente en
manos del maestro que cree en él y que lo implementa con confianza, con
entusiasmo y con respeto ante la diversidad de modalidades de aprendizaje de
los alumnos, y el mejor método pierde su eficacia si se le emplea a disgusto,
con incertidumbre o con desconfianza.
El proceso de la lecto-escritura debe ser ameno y
alegre; la ejercitación de lo aprendido garantiza la consolidación. Debe insistirse con el niño que leer es
fácil, hacerle énfasis en los logros y no en las posibilidades de fracaso.
Desde los inicios de la enseñanza
sistemática de la lectura se ha utilizado una gran variedad de métodos (y
técnicas) todos los cuales se han considerado los mejores en su tiempo, aunque
muchos no trascendieron; entre otras razones, por no tener en cuenta las
características del desarrollo infantil.
La aparición de un nuevo método trae consigo
inquietudes tales como:
- ¿qué
procedimientos supone?
- ¿resulta
eficiente para todo tipo de alumnos?
- ¿cuáles serán
los resultados de su aplicación?
- ¿qué le
falta?
- ¿cómo pudiera
mejorarse?
-
¿qué
trabajo pudiera realizarse con los maestros que lo emplean para que de mejores
frutos?
- ¿requiere el empleo de muchos
medios auxiliares?
- ¿son estos
medios de fácil empleo?
Es
numerosa la cantidad y variedad de métodos para enseñar a leer.
Existen clasificaciones diversas, pero todas ellas, en
general, atienden a criterios como:
- La dirección del proceso de enseñanza aprendizaje
Sintéticos
Analíticos
Analíticos sintéticos
- El tipo de percepción que prevalece (órgano
sensorial de preferencia)
Visuales
Auditivos
Motor verbal auditivo
- El orden de tratamiento de la lectura y la
escritura
Simultáneos
Sucesivos
Mixtos
- El elemento lingüístico que se toma como punto de
partida (textos, oraciones, sílabas, letras, sonidos)
Los especialistas coinciden en afirmar que no existe
ningún método absolutamente superior a otro para aprender a leer y a escribir,
e insisten en que un factor determinante es el maestro que enseña; según la pedagoga
venezolana Miriam Heller: “cuando un alumno no aprende como yo lo enseño,
entonces yo lo enseño como él aprende”.
Las experiencias que se acumulan como resultado de la
aplicación práctica de determinado método y los índices de alumnos lectores
dan, en la mayoría de los casos, respuesta a estos interrogantes y determinan
la aplicación de variantes o de nuevos métodos.
En Cuba, en siglos pasados, y hasta los primeros años del presente siglo,
han sido de amplia tradición los métodos
alfabéticos y silábicos y ha quedado en la historia de nuestra pedagogía, entre
otros, el de José A. Caballero, el método Lancaster, la Cartilla Cubana de
Moralitos, el método explicativo empleado por Luz y Caballero y la serie de
libros graduados de E. Guiteras.
Durante la etapa republicana se empleaban métodos
diferentes a veces de forma simultánea, ya que había escuelas públicas rurales
y urbanas, y escuelas privadas, laicas o religiosas. En dependencia de esto se determinaba el método
a utilizar pues no estaba unificado el método de enseñanza.
Se orientaba el empleo de un método
y en muchas oportunidades el maestro usaba el que consideraba mejor o el más
factible en dependencia de las posibilidades que tenían los niños de adquirir
los materiales.
Con el perfeccionamiento del Sistema Nacional de
Educación se introduce el Método Fónico Analítico Sintético, que incorpora a
los procesos de análisis y síntesis, presentes en los aplicados anteriormente,
el factor fónico, considerando los adelantos de las ciencias en general, y de
la psicología y de la lingüística en particular.
Su nombre obedece a las características siguientes:
Fónico: Se basa en el
estudio del habla viva, del sonido.
Analítico: Se descompone la
oración en palabras, las palabras en sílabas y las sílabas en Sonidos.
Sintético: Los sonidos se
integran en sílabas, las sílabas en palabras y las palabras en Oraciones.
Su punto de partida es el habla coherente y los
alumnos discriminan sus componentes, o sea, tiene en cuenta el principio
lingüístico de la primacía de la lengua oral.
Responde también a esta ciencia al tener como base el estudio del
fonema, atendiendo a las relaciones que se establecen entre los sistemas fónico
y gráfico de la lengua. Se estudian los
veintidós fonemas y los veintisiete grafemas que los representan, así como las
inadecuaciones de nuestro idioma.
Durante el aprendizaje se desarrolla el oído
fonemático para establecer la cadena sonora en textos coherentes, utiliza para
el aprendizaje de la lectura dos procedimientos fundamentales: el análisis
fónico y el esquema gráfico.
Al iniciar el primer grado se lleva a cabo, durante
las primeras semanas, la etapa de aprestamiento. El contenido de esta favorece el desarrollo
de habilidades en diferentes líneas del conocimiento que contribuirán a que el
niño pueda realizar, con mayor facilidad y éxito, las actividades derivadas de
los programas de las diferentes asignaturas en el grado.
Como objetivo fundamental de esta etapa, el maestro
debe lograr que los alumnos se estimulen a leer, que sientan satisfacción por
el éxito que alcancen en sus experiencias docentes y que confíen en sus
posibilidades para aprender a leer, escribir y calcular.
La etapa se caracteriza por una flexibilidad en la
duración de sus actividades, con el objetivo de lograr que los niños ampliando
sus posibilidades de mantenerse cada vez un tiempo mayor, concentrados en la
realización de una tarea, y a la vez introducir cambios cuando sea necesario,
para evitar la fatiga.
Comprende cuatro áreas:
- El desarrollo del lenguaje (expresión oral y
análisis fónico)
- El desarrollo sensorial (percepción de forma, color,
tamaño y relaciones espaciales)
- El control muscular (pre escritura, actividades de
Educación Laboral y Educación Plástica)
- El desarrollo de habilidades para el trabajo con las
Matemáticas
La etapa de aprestamiento cumple tres etapas
fundamentales: educativa, instructiva y de diagnóstico.
Una vez concluida la etapa de aprestamiento se inicia
la adquisición de la lectura y la escritura con la formación y desarrollo de las
habilidades para aprender a leer y a realizar gradualmente una lectura
consciente y fluida. Además se motiva al
niño para que utilice y disfrute la lectura como medio de aprendizaje y de
recreación. Comienza a escribir rasgos,
enlaces e inicia el trazado de letras, la formación de sílabas y palabras y la
redacción de oraciones. El alumno
conocerá de manera práctica algunas nociones relacionadas con la gramática y la
ortografía, y se hace énfasis en el desarrollo de la expresión oral y escrita.
El aprendizaje de la lecto-escritura mediante el
Método Fónico Analítico Sintético responde a ideas pedagógicas de avanzada y no
solo atiende los procesos de descodificación, respectivamente, sino también a
la obtención del fin legítimo de la lectura: su comprensión.
Aprender a comprender es un aprendizaje que debe
comenzar lo más tempranamente posible, por ello se considera que debe haber una
etapa de preparación que se inicia en el ámbito familiar, con las primeras
aproximaciones del niño al texto impreso, mediante la lectura sistemática, la
narración de cuentos, la manipulación de libros ilustrados, y,
fundamentalmente, al satisfacer la curiosidad infantil ante la magia y la
fantasía que emana de un libro. De este modo el niño va aprendiendo a
escuchar, se afianzan los lazos afectivos familiares y se va incrementando la
comprensión del lenguaje.
El proceso metodológico para la enseñanza de la
lectura con este método comprende los siguientes momentos:
- Presentación del fonema
- Presentación del grafema
- Formación y lectura de sílabas, palabras y oraciones
- Lectura en el texto
Los procedimientos incluidos en estos pasos se aplican
de manera flexible.
Con el perfeccionamiento continuo se introducen
algunas variantes en los programas, la metodología de trabajo y el libro de
texto, como resultado de su validación práctica, y se le concede al maestro
mayor libertad y flexibilidad en su aplicación.
En cuanto a la escritura abarca tres momentos
fundamentales:
- Presentación del fonema cursivo
- Trazado del grafema minúsculo y mayúsculo
- Escritura de sílabas, palabras y oraciones
Tradicionalmente ambos procesos se conciben como una
unidad en la cual un elemento refuerza el otro y por eso se enseñan de manera
simultánea. Esto se manifiesta en su
concepción como proceso de lecto-escritura, forma en que generalmente es
denominado en América Latina.
En algunas regiones de Cuba se ha adoptado la variante
de abordarlos por separado, por lo tanto la lectura procede al acto de la
escritura. Al niño se le enseña a leer y
cuando alcanza un dominio aceptable de los mecanismos de acción de la lectura
comienza el aprendizaje de la escritura, que es procedido por una ejercitación
de la coordinación óculo manual y del movimiento de los pequeños músculos de
las manos.
En una u otra forma que se trabaje, se utilizan los
mismos medios y la distribución del contenido está en correspondencia con las
particularidades de los grupos.
En general, es un método de resultados positivos y
larga tradición en muchos países; tiene aspectos afines con muchos de los
métodos que se han aplicado con etapas anteriores lo que ha facilitado su
asimilación y manejo por los maestros.
Durante los años que se viene trabajando con el método
fónico-analítico-sintético se han apreciado resultados positivos en el aprendizaje
de la lectura, en nuestros niños tanto en el orden cuantitativo como
cualitativo.
Las cifras son muestra elocuente de estos avances:
73/74 - 77,5
alumnos con objetivos vencidos; + del 90% en el año 99/2000
La pedagoga uruguaya Berta Braslavsky plantea que,
según las estadísticas, del 21 al 33% de
los niños no aprenden en el 1er. año, independientemente del método, sin duda,
por numerosos factores. El método es solo
uno de esos factores.
En el caso del método FAS, los
principales problemas que se observan en su aplicación están relacionados con:
- la falta de variedad en las actividades para la
presentación del fonema, y en general, en los procedimientos y actividades.
- el escaso desarrollo de la expresión oral y de los
hábitos de trabajo independiente, fundamentalmente por problemas metodológicos.
- dificultades en la discriminación de los fonemas, su
articulación y pronunciación.
- débil trabajo por la comprensión de la lectura,
privilegiando la codificación/decodificación (aspecto mecánico).
- el establecimiento de la correspondencia entre
lengua oral y lengua escrita (análisis fónico y esquema gráfico).
- incorrecta utilización de los procedimiento de
análisis, síntesis y el esquema gráfico, fundamentalmente en el proceso de
síntesis.
- el insuficiente trabajo por el desarrollo del oído
fonemático.
- el pobre trabajo de formación de palabras y
oraciones (este momento no ocupa generalmente un lugar principal durante la
lectura; hay poca variedad en las actividades que se planifican).
- la selección del vocabulario.
- insuficiente participación de los alumnos durante el
desarrollo de la clase; formalismo durante la lectura en el texto.
- la inadecuada utilización del tiempo
En muchas de estas dificultades incide
considerablemente la insuficiente; preparación lingüística y metodológica de
los maestros para enfrentar el trabajo y por ende, el poco dominio de la
metodología establecida.
En la
etapa de ejercitación y consolidación se reafirman las habilidades ya logradas
y se continúa trabajando para lograr la síntesis, y cualidades fundamentales de
la lectura como son la comprensión y la expresividad, por lo que se combinan
procedimientos utilizados en la etapa de adquisición con otras formas de
trabajo.
Al leer en el texto se tendrá en cuenta:
- Preparación para la lectura (motivación)
- Lectura modelo por el maestro.
- Actividades preparatorias para la lectura de los
alumnos
- Lectura por los alumnos
- Conclusiones (puede abarcar lectura oral,
conversación resumen)
El trabajo por la comprensión del contenido del texto
estará presente durante todas las actividades.
La lectura comprensiva se enfoca como un proceso que avanza gradualmente
desde una función receptiva hasta niveles superiores que deben culminar con el
desarrollo de un pensamiento abstracto, la utilización de la lectura como medio
de información e instrumento de comunicación, la aplicación de los
conocimientos adquiridos por la vía de la lectura a situaciones concretas de la
vida cotidiana, el disfrute de la lectura como fuente de placer y recreación;
en fin, el desarrollo de la inteligencia.
La lectura, por su importancia, sigue siendo un tema
permanente de estudio; se realizan esfuerzos por la psicología experimental y
educativa por comprender el proceso lector. En las últimas décadas del presente
siglo, con el desarrollo de la
Psicología cognitiva y los aportes de la teoría de la
comunicación, se incrementa el interés por este proceso. Se aplican y divulgan diferentes propuestas
pedagógicas para la enseñanza de la lecto-escritura y, entre ellas, adquiere un
carácter relevante aquella que enfoca este aprendizaje como un proceso de
construcción en que el niño es el protagonista y el rol del maestro no es el de
“enseñar” en el sentido tradicional de transmitir conocimientos.
Sus seguidores sostienen que las estructuras
cognoscitivas no están preformadas en el sujeto, sino que este las construye a
través de su acción sobre los objetos y de la coordinación de sus propios
puntos de vista y los de los demás. El
niño no reproduce información sino que la elabora, y la escuela debe favorecer
esa elaboración por medio del intercambio.
El verdadero protagonista es el grupo, pero en ese grupo está incluido
el maestro, los niños están conscientes de que este sabe más que ellos. De hecho, la escuela debe aceptar que el
alumno ya tiene construcciones sobre el objeto de conocimiento y es capaz de
continuar construyéndolo sin esperar a recibirlo pasivamente de un adulto. Esto exige:
- Indagar cuáles son los conocimientos con los que los
niños llegan al aula.
-
Tener
en cuenta que los alumnos están en momentos diferentes de acceso a la lengua
escrita.
- Evaluar permanentemente el desarrollo del proceso y
tener en cuenta que los ritmos de aprendizaje
no son iguales y que el parámetro de comparación es el proceso de cada alumno.
- Dar oportunidad al niño de interactuar con los
textos.
- No reducir la enseñanza a una cuestión única de
métodos y recetas.
Sobre todo ha de tenerse en cuenta que “no puede
asimilarse la concepción constructivista como una metodología didáctica
particular (…), no existe una metodología didáctica constructivista, lo que hay
es una estrategia didáctica general de naturaleza constructivista”. (1)
Se plantea que la práctica pedagógica para
aprender a leer y a escribir debe irse construyendo y definiendo cotidianamente
a partir de los problemas, preguntas, necesidades, aprovechando las situaciones
comunicativas y las que el medio proporciona, lo que implica interpretar lo que
los niños dicen y hacen, informarse, buscar nuevas alternativas.
Existe una amplia bibliografía sobre esta temática y
resultados de su puesta en práctica en diferentes países con las implicaciones
pedagógicas, metodológicas y administrativas de estos proyectos.
Con la utilización de una u otra variante, resulta
importante considerar la validez del elemento fonético, por las características
del idioma español, y que el niño descubra el principio alfabético, pero
teniendo en cuenta que en el proceso de aprendizaje de la lectura y la
escritura favorece mucho el hecho de que los textos sean significativos
motivantes, familiares y respondan a los intereses y necesidades del que
aprende.
Como los resultados no son óptimos y en muchos casos
siguen siendo a veces contradictorios, el maestro debe replantearse constantemente
sus estrategias de enseñanza, y tener en cuenta las características de sus
alumnos para dar atención a la diversidad dentro del grupo, en cuanto a niveles
de desarrollo, ritmos de aprendizaje y potencialidades dificultades que puedan
presentar para enfrentarse a estos procesos, que por su complejidad, siguen
siendo centro de atención de investigadores y especialistas de esta
importantísima temática.
(1) C. Coll. Psicología Genética y aprendizaje.
México. 1983.
Para apoyar el proceso de aprendizaje durante
la etapa de adquisición y ejercitación de la lectura y la escritura, el maestro
puede valerse de juegos didácticos, ejercicios y otras actividades
complementarias como las que se relacionan a continuación:
Juegos:
Vamos a pescar.
Cada uno a su casa.
La escalera.
Viajemos a la luna.
Camino hacia la escuela.
Recogiendo café.
Las frutas de mi país.
Otros ejercicios y actividades:
- Sustituir
dibujos por palabras en un texto.
- Unir,
mediante líneas, el inicio de una oración con el final correspondiente.
-
Observar ilustraciones de objetos, animales, personas
y escribir el nombre.
- Adición, omisión y conmutación de letras o
sílabas en palabras determinadas.
|
- Lotería de palabras.
- Dominó de palabras e ilustraciones.
- Relacionar palabras u oraciones a ilustraciones.
- Envolturas, etiquetas, material publicitario
- Unir
sílabas para formar palabras.
- Crucigramas con ilustraciones.
- Palabras revueltas para formar oraciones.
- La lista de asistencia de los alumnos.
- Ilustrar textos u oraciones.
- Trabajos con los nombres.
- Juego de definiciones.
- Caminatas de lectura.
- El grafómetro.
- El almanaque o calendario.
- Aula letrada.
La aplicación del Método Fónico Analítico Sintético
presenta ventajas con relación a otros métodos utilizados en etapas anteriores en
nuestro país.
Es
indudable que cada nueva metodología trata de apropiarse de lo mejor de la
experiencia anterior con el fin de viabiliza r la adquisición de ese proceso
tan complejo que es la adquisición del instrumento de la lectura.
Hay una gran diferencia en el desarrollo del
pensamiento y el lenguaje de un niño cuando aprende a unir letras sin sentido
en sílabas arbitrarias, a cuando por el contrario, desde el primer momento se
parte de un texto u oración cargados de significado, que le evocan situaciones
familiares y le llevan a descubrir los signos que, agrupados en sílabas y
vocablos, transmiten sentimientos, pensamientos e ideas.
“…Todos los métodos permiten enseñar a leer a los
niños, si no lo hicieran ¿quién los emplearía?.
Pero el verdadero problema radica en saber cuáles serán las
consecuencias lejanas para el niño por haber empezado a leer por un método o
por otro.”
(Dottrens, Didáctica de la Esc. Primaria , 1966)
Bibliografía
básica.
- Autores varios.
Revista Pedagogía, Leer y escribir (Monografía) Barcelona. España. 1982
- Idem 1993.
- Castro Margarita.
La enseñanza de la lengua escrita y de la lectura. Colombia. 1994.
- Dottrens R., Didáctica de la escuela primaria. U.N.E.S.C.O. Argentina. 1987.
- García Pers,D., Didáctica del idioma español, Tomo
1. Ciudad de la Habana. Editorial Pueblo y
Educación, 1976.
- Gayoso, N. y otros:
A leer. C. de la
Habana. Pueblo y
Educación, 1988.
- O. Metodológicas de primer
grado. Tomo I .C. Habana. Pueblo y
Educación 1988.
- Gray, W… Enseñanza de la lectura y la
escritura. UNESCO, 1957.
- Inotroza De Celis, Gloria, Estado
del arte de la enseñanza del lenguaje en la región. UNESCO,
OREALC, 1996.
- Luna M. y otros. Cuadernos de escritura 1 y 2. Ciudad de la Habana. Pueblo y Educación. 1988.
- Aprender a Formar
niños lectores y escritores. Edic. Domen ,
Chile , 1996.
VAMOS A OPINAR SOBRE EL TEMA¡¡¡¡¡¡¡¡
ResponderEliminarGRACIAS
EVA